domingo, 23 de febrero de 2020

"Somos escritores"





PROPUESTA 1: Elige una de estas propuestas fantásticas y haz un cuento.


PROPUESTA 2: Ahora elegimos una propuesta creativa y escribimos el cuento en papel y lo ilustramos.

PROPUESTA 3 : CUENTO DE TERROR

PROPUESTA 4: CUENTO CON SIGLAS , ABREVIATURAS Y ACRÓNIMOS

PROPUESTA 5: ACRÓSTICOS

      JUEGOS DE PALABRAS - CON NOMBRES HACEMOS ACRÓSTICOS

sábado, 22 de febrero de 2020

Creo Que Mi Profesora Es Una Bruja

Hola, me llamo Eva, tengo 12 años y os voy a contar como mi profesora
de ciencias y biología en realidad era una bruja. Todo empezó un día
como cualquier otro. Era un martes de marzo como cualquier otro en
segunda clase. Ahora tocaba biología con María. Pero al entrar, vi que
no era María. Era otra: vieja, fea, y tenía una mirada maliciosa en sus
ojos. Entré en clase cuidadosamente y me senté en mi sitio, sin parar
de mirarle. Todos los demás también hicieron eso. De repente, con una
voz ronca, dijo:
-”Vamos a empezar un nuevo tema: los insectos. Vamos a estudiar todas
las partes y las propiedades de cucarachas, hormigas, moscas, bichos
bolas…”
Cada vez que decía una palabra, nuestras caras de asco se volvían cada
vez más intensas. Después añadió:
-”Lo siento, no me he introducido, me llamo Maruja de Cucracha. Voy a
ser vuestra sustituta de ciencias y biología.”
Esas palabras me daban escalofríos. ¿Y quién se llamaba “Maruja de
Cucracha”? Me recordaba demasiado a “Bruja de Cucaracha”. Decidí no
pensar en eso, ¿cómo podría ser una bruja, si las brujas no existían?
Bueno, nos hizo copiar siete esquemas sólo sobre hormigas. ¡Era
ridículo!
Cuando sonó el timbre del recreo, me reuní con mis amigas, Laura y
Marta. Les hablé de la nueva profesora y ellas me dijeron que ellas
también habían hecho lo mismo. Así pasaron los días, comparando notas
de lo que habíamos hecho en clase de biología. Una cosa estaba claro
desde el principio: queríamos que volviera María. Un día, unas pocas
semanas después, Maruja os dijo lo que temíamos más de todo: ella se
acaba de convertir en la profesora de biología FIJA y María se había
ido a enseñar a otro colegio. Empezando ese día, nos hizo estudiar y
copiar mucho más, y no se hacía satisfecha con eso; nos hacía coger
bichos vivos, destriparles y analizarles TODO. Un día me dio tanto
asco que fui a hablar a la directora. Cuando entré a su oficina, vi que
era muchísimo más grande de lo que pensaba. Primero, había un hall
extra-largo con las paredes repletas de medallas, trofeos, diplomas,
fotos de alumnos y profesores y certificados que había ganado el
colegio a lo largo de los años. Corría desde 1904 hasta hace unos pocos
meses, que habíamos ganado 1erpremio de toda España en un concurso
de SeBusca: habíamos ganado Laura y yo. La respuesta era 1500 d.C.
Eso no importa, en fin cuando llegué a la parte de despacho, estaba
Mari-Ángeles sentada en su silla gigante super-mega-cómoda de cuero.
En ese momento estaba leyendo un libro que era extremadamente
gordo. Levantó la mirada y se dirigió a mí, con los labios fruncidos y una
mirada excitada en sus ojos, como si por fin tendría algo entretenido
en esa mega-oficina. Noté que no estaba diciendo nada, me aclaré la
garganta y dije:
-”¿Por qué tengo una bruja de profesora de biología?”
Me di cuenta de que lo podría haber dicho un poco mejor y que me
estaba dirigiendo a la directora, pero era demasiado tarde. Esperé a
que me gritara o algo, pero no. En realidad, me sorprendió una
barbaridad lo que hizo. Se rió. No era una simple risa: se rió a
carcajadas, se estaba partiendo de risa. Me resultó difícil no esbozar
una sonrisa también; siempre había pensado que la directora sería seria
y estricta, pero no. En realidad, era todo lo contrario. Cuando ya se
calmó un poco, me dijo:
-”Tú, una niña de primero de la ESO, me has venido a mí, la directora
de este centro educativo para decirme, ¿que tienes una bruja de
profesora? -risa histérica- Yo, personalmente, no he oído esa mentira
en al menos diez años. Cuéntame por qué crees que la sustituta es una…
bruja.”
-”Es muy fea, nos mira como si fuéramos ingredientes de una poción
asquerosa, huele muy mal y lo único que nos enseña son bichos y
hongos.”
-”Vale. Pensaré sobre esto, le daré unas vueltas y te llamaré si coincido
con tu hipótesis de esta tal `bruja´. Ya puedes volver al recreo.
¡Adiós!”
Y esa fue mi conversación con la directora, que llegué pronto a la
conclusión de que no me creía nada e iba a olvidar el tema a los cinco
minutos, máximo. Llamé a Laura y Marta para que vinieran conmigo a
una esquina a hablar de Maruja (ellas también pensaban que era una
bruja) y les dije lo que pasó en el despacho de Mari-Ángeles. Al final
decidieron un plan muy clásico que aparece en un mogollón de películas:
una distrae a Maruja mientras las otras dos se meten en su clase a ver
evidencia de que es una bruja. Decidieron que Laura se quedaría con
Maruja, haciéndose la interesada sobre qué se puede hacer con
intestinos de ratas. Me dije a mi misma que de ahora en adelante le
debería una. Marta y yo entramos en la clase de biología y empezamos
a mirar en todos los cajones. Empezamos a sacar cosas que obviamente
eran de bruja: 10 consejos para ser una buena bruja, pociones básicas,
999 trucos de belleza que cualquier bruja debería saber y muchas
otras cosas. Algunas veces encontrábamos cosas muy asquerosas: ojos
en frascos, cráneos de ratas inocentes y trozos de coles de bruselas
(todo igualmente asqueroso). Íbamos a abrir el último cajón cuando
de repente se abrió la puerta y entró Maruja, con Laura
desesperadamente diciéndole que si le explicaba otra vez cómo hacía
incienso de tres cerebros de cucaracha (puaj). Maruja nos miró y dijo:
-”La siguiente vez que quiero hacerme pasar por una bruja haciéndose
pasar por una profesora, cerraré mis cajones con llave.”
Y así se quedó tan ancha. Las tres nos quedamos en blanco unos veinte
segundos. Después de ese tiempo, Marta se espabiló y preguntó:
-”Todo este tiempo, estabas haciéndote pasar por, por… ¿eso?”
-”Si. Quería ver como reaccionabais con una bruja-profesora que solo
enseñaba cosas de bichos, hongos y ratas.”
Me sorprendí a mi misma. No me enfadé con María por hacer eso, en
realidad me pareció gracioso. Y por las expresiones de Marta y Laura
se sentían igual. María siempre había sido graciosa y de exagerar
cosas, pero esto era de otro nivel. María dijo:
-”Esperad un momento, chicas, que me quito esta máscara. Me está
asfixiando.”
Cuando se la quitó, vimos a la María de siempre. Nos dijo que nos
fuéramos a casa y que ella recogería todo para que fuera como
siempre. Al día siguiente, volví y era como si nada hubiera pasado.
Empezamos el tema del Aparato Locomotor y la vida siguió bien para
siempre.

FIN

jueves, 20 de febrero de 2020

El espejo de las pesadillas

El espejo de las pesadillas

Capítulo 1

Hace dos años, desapareció una chica llamada Madison. Pusieron carteles por toda la
ciudad, pero se había esfumado.

- Ha desaparecido una chica llamada Madison, de 13 años, pelo rubio largo y ondulado, ojos azules, nariz pequeña y redondeada y labios gruesos- Decían por la radio-  La última vez que la vieron, fue al salir del colegio, llevaba un abrigo morado, unos vaqueros azules y unas botas de piel sintética.

Ya le habían dado por muerta muchas personas, pero la policía la seguía buscando y…
¿ Quién iba a decir que alguien que parecía estar tan lejos, estaba tan cerca?
Sus padres, Mónica y Hortega, estaban destrozados, así que unos amigos de éstos
decidieron hacerles un regalo.
Llegó el día que se reunieron todos los amigos para darles el regalo. Al abrirlo, un
pequeño animal asomó la cabeza, lo que hizo que se asustaran.
Al darse cuenta de lo que era, los padres no quisieron aceptarlo.

- No podemos aceptarlo. No ahora.- Dijo bajando la cabeza.
- ¡Han pasado dos años, Mónica! ¡Dos años!- Contestó uno de los amigos.
- Tiene razón Yorch, chicos. Tenéis que empezar a superarlo.- Dijo otra de ellos.
- ¡Claro que tengo razón! Además… Ya lo hemos esterilizado y vacunado.

Al final, lo aceptaron. El regalo se trataba de un pequeño perro labrador.  




Capítulo 2

Ella se despertó. Estaba en una de esas camillas de hospital, pero no estaba en un
hospital, sino en un espacio lleno de oscuridad, y hacía frío. Éste solo tenía una luz, y la
alumbraba a ella. Estaba conectada a cinco tubos, que le sacaban y le metían sangre.
Le debían de haber puesto morfina, porque estaba muy cansada y un poco colocada.
- Madison, Madison- De repente empezó a escuchar la voz de una mujer que cantaba susurrando su nombre de una manera psicópata.

- ¿ Q-q-quién eres? ¿ Dónde estoy?
- Soy la voz de tu sueño.
- ¿ Quién?
- La voz de tu sueño.
- Pero no estoy soñando.
- ¿Cómo lo sabes?
- N-no lo sé.
- Se donde estas
- ¿Si? ¿Y ddónde estoy?
- No me sacarás las palabras tan fácilmente
- “ Piii, piii, piii” “ Brrrrpfff”
- ¿ QUÉ HA SIDO ESO?
- No te preocupes Madison… No te preocupes… 




Capítulo 3




Nadie podía escuchar a la niña, salvo Pancho, el labrador que aceptaron Mónica y
Hortega de sus amigos como regalo. De repente, éste, escuchó un chillido. El pobre
perro salió disparado hasta el cuarto de la niña, el cual seguía intacto desde la
desaparición.
Al no poder soportar el agudo grito, ladró como nunca antes le había ladrado a un espejo.
Los padres corrieron asustados al escuchar los ladridos y se quedaron mirando su reflejo.
Mónica divisó una pequeña mancha en el espejo, y al ir a limpiarla con la manga, su
mano lo atravesó de una forma inexplicable, así que la sacó rápidamente.

- Esto parece un sueño.- Dijo Mónica.

Entre los dos, se ataron una cuerda cada uno, la ataron a un pilar y se metieron dentro de
éste. Una vez dentro, se encontraron en el mismo espacio oscuro en el que se encontraba
Madison. Ella seguía en la camilla tumbada con las manos y pies atados.

- ¡MADISON, CARIÑO!- Gritó Hortega.
- ¡MADISON!-Gritó Mónica.

Madison estaba dormida, entonces, sus padres la desenchufaron de los cables, cortaron
las sogas que le impedían moverse, con una navaja que tenía Mónica en el bolsillo y
cogieron a Madison en brazos con cuidado. Éstos, empezaron a avanzar agarrándose de
la cuerda y salieron del espejo.
Unos días después, Madison despertó (esta vez sí) en un hospital, sus padres estaban
sentados a su lado y le dieron un beso.
Unas semanas más tarde, cuando la chica se encontraba mejor, volvieron a casa del
hospital y todo volvió a la normalidad.

¿O no?



Fin

Un viaje mágico

Hace unos años una niña llamada Noa que iba al colegio, estudiaba, corría, jugaba…..
Pero un día fue al baño del colegio, tocó el espejo y se teletransportó a otro misterioso
lugar.

-El baño del colegio no parece el mismo que siempre¡Las puertas son de metal, el agua del
grifo sale caliente y de colores….!-
-Yo cuando llegué aquí también pensaba que este sitio era mejor para mi, pero me
equivoqué-Lo dijo mientras se levantaba, tenía un aspecto extraño: pelo plateado, un
brazo robótico, heridas en la cara…

-Hola soy Noa, y no soy de aquí -
-Y yo soy Pablo, tienes que seguirme sólo hay un sitio para esconderse y no es el baño.-
-Vale¿Dónde está?-
-¡Shhhh!-
-¿Por qué?
-Viene gente, saldremos por el conducto de ventilación.

Salieron por el conducto de ventilación  y pararon junto encima del despacho de la
directora, y se oían varias voces.

-¡Habéis vuelto a perder al niño!-
-SSi, lo sentimos no volverá a pasar-
-¡En vez de disculparos porque no vais a por él!-
-Vale-
-¡YA!-

Noa y Pablo siguieron  andando por los conductos hasta que llegaron a una sala que está
cerrada con candados de seguridad.

-Ya hemos llegado-
-¿Cómo bajamos?-
-Fácil, sólo hay que saltar desde muy alto-
-Entonces te has escapado más veces de ellos¿No?-
-Sí-
-¿Como llegaste?
-Yo soy de aquí cerca aquí sigo sin poder salir-
-¿Intentamos salir del colegio a tu casa?-
-Vale-

Estuvieron pensando en un plan, pero la mayoría de los planes eran algo imposibles de
realizar. Cuando de repente a Noa se le ocurrió una gran idea.

-¡Pablo, tengo una idea pero no será fácil conseguirlo!-
-¿Cómo es?-
-Ven, ¿pero los profesores tienen ropa de repuesto?-
-Creo que sí-

Cogieron los trajes de profesores  y se hicieron pasar por profesores, dieron clases muy
raras.Cuando los profesores y alumnos estaban  distraídos corrieron hasta la puerta de
salida los estaban siguiendo y para esconderse se metieron en un gran arbusto.

-¡ Por los pelos Noa.!
-Si ¿Por dónde está tu casa Pablo?
-Por allí.
Siguieron caminando muchos minutos y pasando por: ríos y campos.
Hasta que llegaron a casa de Pablo. La casa tiene la fachada de color verde, las ventanas
circulares…..Pablo llamó al timbre y alguien abrió la puerta.

-¡Hijo!-
-¡Mamá!-
-¿Dónde has estado?-
-Bueno eso es un larga historia-
-Hola soy Noa-
-Hola Noa soy Sofi ¿quieres entrar a casa?-
-Vale-

Noa entró a casa de Sofi y Pablo fue andando hacia el baño, y entró.

-Me pregunto si algún día volveré a casa, tampoco sé por qué el espejo me trajo al futuro
o algo parecido-

FIN

PEDRO Y EL TELETRANSPORTE INESPERADO

PEDRO Y EL TELETRANSPORTE INESPERADO

 Un día, en un pueblo de tres mil habitantes, un niño de 13 años llamado Pedro estaba muy aburrido y le preguntó a su madre:
-¿Me dejas ir al campo de fútbol a jugar un rato y así salgo de casa?
Porque nunca iba con sus amigos. Pedro iba a 1º de la ESO, sus amigos ya salían por ahí y ,también, tenían móvil. A Pedro aún no le dejaban ni tener móvil, ni salir por el pueblo, por eso, Pedro cada día se aburría más y más.
 El día de su cumpleaños, que era el primer día de febrero, le regalaron un móvil y le dejaron salir con sus amigos a dar una vuelta. ¡Justo lo que él quería! Pedro se puso muy contento. Esa misma tarde, los familiares de Pedro fueron a su casa para celebrar su cumpleaños. Su tía, le regaló un espejo; su abuela, un balón de la LIGA; sus padres, un pantalón de adidas; su primo, un jersey que iba a juego con el pantalón. Pedro estuvo un buen rato hablando con su tía:
-“¿Dónde lo has comprado? ¿Te ha costado mucho dinero?”, le preguntó.
Su tía le dijo que lo había comprado en una tienda que sus productos eran muy caros. Pedro, se quedó flipando, estaba confuso porque no conocía ninguna tienda cara en su pueblo. 
 Al final del día, Pedro se echó a la cama muy cansado y se durmió muy pronto. Por la noche se despertó varias veces, gritaba y lloraba, pero ni él ni sus padres, sabían lo que le ocurría. Al día siguiente, Pedro tenía que ir al colegio. Su madre lo dejaba a las siete y media, porque tenía que ir a trabajar. Eran las siete y aún no se había despertado, su madre le llamó varias veces:
- “¡Pedro, tienes que ir al colegio! ¡Pedro, tienes que ir al colegio! ¡Pedro, tienes que ir al colegio!”

Después de tantos gritos, Pedro se despertó, desayunó, y solo le faltaba… ¡Peinarse!
 A Pedro le gustaba mucho peinarse, se fue al baño a por el peine, se puso frente al espejo y cuando el peine tocó su pelo, se teletransportó a un mundo que era igual que en el que estaba viviendo, con las mismas personas, pero Pedro se dio cuenta de una cosa, que… ¡No eran humanos, eran extraterrestres! En ese momento, Pedro solo quería irse a casa y destruir aquel espejo que le había regalado su tía por su cumpleaños, pero no sabía cómo.
 A Pedro se le ocurrió una idea, pensó que si se iba a dormir un rato, esto que había ocurrido, dejaría de pasar. Se echó a la cama, que era muy incómoda, porque ni tenía un colchón, ni una almohada. Pedro estaba viviendo en un infierno, estaba triste porque echaba de menos a su familia y a sus amigos, pero él no se daba cuenta de que ellos estaban ahí, pero convertidos en extraterrestres.
 A lo largo de los meses, Pedro se sentía cada vez mejor, pero seguía recordando a cada uno de sus familiares. A mitad de junio Pedro se fue a comprar el pan, allí en la “Bakerpan”, que en su idioma era Panadería, se encontró a una mujer que se hacía llamar Miss Blan-Do, a ella también le había pasado lo mismo. Miss Blan-Do era una famosa científica española que había creado un vehículo que podía llegar a los cuatrocientos kilómetros por hora y dentro del vehículo parecer que fueses a cien. Pedro pensó que si le preguntaba si le podía llevar a Móstoles, le haría un gran favor. Miss Blan-Do le contestó:
-“Vale, yo te llevaré a Móstoles pero tú te tendrás que esperar a que termine este invento”.
Pedro se quedó muy contento, pero debía esperar tal y como había dicho Miss Blan-Do. Ya habían pasado dos semanas, Miss Blan-Do terminó el invento y Pedro estaba muy nervioso porque quería, ya, llegar a su casa con su madre humana y sus amigos humanos, y no con extraterrestres. El viaje fue muy movido pero Pedro se quedó todo el rato haciendo crucigramas. A lo que llegó a casa, ya era la hora de cenar, su madre le ordenó que se duchara porque olía muy mal, y cuando terminó, cenó y se fue a la cama.
 Como ya habréis visto en la historia Pedro era muy dormilón y no se quería despertar para ir al colegio, su madre le gritó…:
- “ ¡Pedro, tienes que ir al colegio! ¡Pedro, tienes que ir al colegio! ¡Pedro, tienes que ir al colegio!”. Después de tantos gritos, Pedro se despertó, desayunó, y solo le faltaba… ¡Peinarse!

A Pedro le gustaba mucho peinarse, se fue al baño a por el peine, se puso enfrente del espejo y justo cuando iba a tocar el peine su pelo, se acordó de que la última vez que se peinó se teletransportó a un mundo raro. Entonces no se peinó, dejó el peine en el suelo y se fue corriendo al colegio. Pedro se alegró muchísimo, porque hacía mucho que no veía a sus amigos, o eso creía, nada más verlos les dio un abrazo a cada uno. Uno de ellos le preguntó:
-“¿Has estudiado para el examen?”.
 Pedro no supo qué contestar, se quedó pensativo, ¿de verdad había estado fuera de casa tanto tiempo?
 AQUÍ TERMINA ESTA HISTORIA, LEE CUENTOS BONITOS PARA LANZARTE A LA LECTURA . 
 Daniel Berjillos

Escritura Creativa 1-JAIME

Una Invasión en el colegio
Érase una vez…
Un niño llamado Juan, Juan vivía en una casa normal, en un pueblo normal.
Juan iba a 6º de primaria. Un día, justo el día 20 de septiembre de 2019, a las 8:00 a.m, mientras
Juan desayunaba, se anunció por la televisión, un incidente en una base militar, en las
noticias decía que un objeto del tamaño grande había impactado en el techo de tal base.
Juan interesado le preguntó a su madre:
-Mamá,¿Crees que han podido ser extraterrestres?
-Claro que no, habrá sido algún avión.-Dijo rápidamente su madre.


Cuando Juan llegó al colegio, le preguntó a todos sus compañeros si sabían algo,
pero ellos contestaron: 
-Según los jefes de la base ha sido un simple avión.
-Pues yo no me lo creo-dijo Juan
En ese momento Juan se puso a investigar sobre el caso, y descubrió que
la zona del incidente se quedó restringida por las autoridades, hasta que supieran qué era en realidad…


Dos semanas después los científicos se dieron cuenta de que no era un simple avión sino que se trataba
de... ¡una nave extraterrestre! 
En el colegio de Juan se rumoreaba que ya habían llegado a su colegio.
-¿Vosotros creéis que han llegado?-Preguntó Juan
-Todo el mundo dice que es verdad pero yo creo que nadie se lo va a creer
-Pues yo me lo creo-Respondió Juan
Y lo profesores les llamaron para entrar en su clase.


El 19 de noviembre, ocurrió un atentado justo al lado del colegio de Juan, los forenses no sabían
cómo había sido, pero no solo eso sino que ...¡Algunas personas habían desaparecido!
Juan empezó a tener miedo cuando se enteró que habían desaparecido dos amigos suyos.


Esos días la prensa explotó, porque había gente que decía de  haber visto extraterrestres por la noche.


Unos días después justo el día 24 de noviembre el colegio de Juan cerró,
después de que una persona robará una noche antes y matará a dos guardias de  seguridad.
Cuando los policías entraron por la puerta principal en pelotón, se dieron cuenta de que no había rastro
de nadie pero de repente se oyó por la radio:
-¡AYUDAaghhhHAYaghhUN!-Y se cortó la señal
Cuando la policía subió al segundo piso se dieron cuenta de que estaban rodeados
pero no eran personas sino que eran ¡EXTRATERRESTRES!


Todos los policías murieron esa noche del 24 de noviembre a las 3:00 a.m y todos los años se les
llevaban flores el día 24. Juan se hizo científico, para resolver el problema que tantas vidas quitó.
                                                                                                                                                                                                           Fin. 



Jaime González